Fotos, Esposa de Juanes, Karen Martinez, presenta a su hijo en sociedad

Fotos, Esposa de Juanes, Karen Martinez, presenta a su hijo en sociedad

En exclusiva para una revista colombiana, la actriz Karen Martinez esposa de Juane, presento en sociedad a su precioso Dante, de 7 meses, y posar como la madre soñada junto a Luna y Paloma, sus otras hijas. Sin reservas nos habló de su vida familiar, tan real y tan cotidiana como la de cualquiera…

“Los diamantes son los mejores amigos de una mujer”. Karen Martínez tararea el verso que Marilyn Monroe susurró en ‘Los caballeros las prefieren rubias’… Solo que en vez de los miles que coleccionó Monroe, Karen solo se derrite por sus cuatro tesoros: Luna, Paloma, Dante y Juanes.

“Gracias a Dios he tenido la fortuna de estar junto a ellos como mamá y esposa de tiempo completo, brindarles toda mi preocupación, mi vida. Por eso es que son niños felices y Juan se siente respaldado, amado”.

Coexistiendo con una ternura que le tiene el corazón henchido, que la incita a musitar palabritas dulces, de novios, Karen se reencontró con Juanes. Su relación se reinventó, gracias a que ‘él volvió a casa’… “Llevo un año y medio disfrutándolo día y noche, enamorándome, amándolo y estamos muy felices. Cuando nos conocimos estábamos en la etapa de la emoción, cuando llegaron los hijos se inició otro período igual de lindo. Pero en el momento en que te reencuentras con la persona que amas, entiendes que no te equivocaste, hay que dar lo mejor de ti…”

A punto de celebrar su octavo Día de la Madre y ansiosa por la sorpresa -se imagina una inmensa tarjeta firmada por Luna, Paloma y Dante-, nos abre las puertas de su corazón.

“Obviamente será una sorpresa muy linda. Vamos a pasar un día en familia”.

Dichosa con Dante en brazos, su tercer hijo, asume este nuevo rol de mamá de un varón como un regalo de la vida y como el cierre de su ciclo maternal. Karen no quiere tener más hijos.

¿Cómo ha sido el arribo de Dante al hogar Aristizábal – Martínez?

Este nuevo integrante llegó para cerrar un ciclo bien especial, que es el de la familia… La fábrica ya se cerró (risas). Cuando supimos que iba a ser hombre fue algo mágico, era lo que queríamos, aunque pudo haber llegado otra mujer y hubiera estado perfecto, pero este hombrecito nos chifló.

¿Rodeado de tantas mujeres… Dante es para Juanes como ‘el parcerito’ que por fin le llegó?

Él lo asumió como ¡wow!, aterrizó para darnos más felicidad y a Juan, como hombre, un balance masculino en casa. No se cambia por nadie.

Bien dicen que los hijos unen el hogar… ¿Ustedes parecen siameses?

(Risas) Llevamos un año y medio muy unidos. Juan no está de gira y hemos estado en familia todos los días; las niñas ya han crecido, tienen una edad superbonita y hemos vivido algo nuevo.

¿Es verdad que programaron el parto para que Juanes estuviera presente?

Sí, él quería estar y programamos el nacimiento cinco días antes del concierto Paz sin fronteras, en Cuba. Fue bien especial porque además estuvieron presentes la mamá de él y la mía. Ese día llegamos muy temprano, todos me dieron fuerzas en la habitación y Juan estaba pegado a Twitter, enviándoles información a todos sus seguidores, minuto a minuto.

¿En medio de las contracciones no hubo tensión por tanto público presente?

No, me sentí muy cómoda. Desde que entré y me puse la ropa de cirugía, hubo buena energía. La enfermera me recibió con una oración muy bella y me llenó de paz. Todo fue más rápido de lo que pensé, solo pujé y Dante salió de una.

¿Disfrutas como mamá de un varón?

Totalmente, me derrite, me muero de amor por él, me tiene loca, es una cosita divina.

¿Qué te han enseñado tus hijos?

Lo que realmente es amar, lo que es el amor incondicional; te enseñan de la paciencia. Mi hija mayor pregunta demasiadas cosas, también se cuestiona en muchas otras y es un buen estimulo porque te confrontan.

Creemos que tienes un pacto con algún tegua… Tus bebés nacen y tu panza se aplana al día siguiente. ¿Cuál es el secreto para una recuperación posparto inmediata?

Siempre he sido de contextura delgada, como mucho o, bueno, como lo normal. El error que no deben cometer las mujeres es comer por dos o por tres. Obviamente embarazada me antojé de muchas cosas, pero lo importante es alimentar a tu bebé con comida sana. Aunque con este bebé me engordé dos kilos más que con los otros dos, fueron 13 kilos en total, cero remordimientos.

¿Pero eres de las famosas ‘alérgicas’ a las harinas y a los dulces?

Por los kilos me preocupo como a los dos meses y se me salen como rápido y ahí empiezo a hacer ejercicio. De verdad que soy muy bendecida de tener un metabolismo rápido; en realidad, no me mato en el gimnasio haciendo ejercicio, odio las dietas.

Como mamá de tiempo completo, ¿a veces no te cansas?

Muchas veces uno se agota y tres hijos es un número razonable. Disfruto estar con ellos, llevarlos a sus planes y la fortuna de compartir con ellos es infinita. Si decides tener bebés es para eso: para guiarlos y darles lo mejor de ti como mamá y para Juan también es clave mi labor.

Como padres, ¿cuál es el rol de cada uno?

Ambos tenemos de alcahuetas y de estrictos. Juan con sus hijas se derrite, le dicen: “papá vamos a esto, papá vamos a lo otro” y él nunca se niega. Aunque es más estricto con los horarios, con el orden en la casa, con las normas. Yo soy más flexible, más fresca, nos complementamos en esa parte.

Juanes en casa: el amor se fortificó¿Cómo ha sido este año y medio teniendo a tu Juan en casa?

Esa es la parte más importante de todo, el que haya estado con nosotros ha sido valioso tanto para mis niños como para mí. Me ha brindado seguridad. La presencia de él es un regalo de Dios, gracias a ello se ha solidificado toda la familia.

¿Y a nivel de pareja lo ves distinto?

Claro. Hacía mucho rato no estaba tanto tiempo a su lado y fue un reencuentro muy amoroso, él logró desprenderse de tanto viaje y de tanto estrés. Estamos felices, amándonos cada día más.

¿Crees que las mujeres de hoy en día se implican tanto en sus ocupaciones que ya no les queda tiempo para la seducción?

Sí, pero creo que deberían tratar de abonarle a eso, sencillamente hay que estar ahí, acompañando a la pareja, seduciéndolo. Nuestra relación siempre ha sido linda, de cómplices: nos encanta salir a comer, con amigos, a cine con las niñas. Estamos ahí, prestos a cultivar la relación de esposos y él es mi Príncipe azul, de pies a cabeza.

¿Ahora también lo acompañas a los viajes?

Sí, me dice: “quiero que vayas conmigo allí o allá” y me fascina; además, nos apoyan mi mamá o la de él para cuidar a los niños.

¿Son tus hadas madrinas?

Mi mamá es una mujer muy joven, es mi angelito protector y la mamá de Juan es una dulzura.

¿Qué destino tienen en mira?

Nos encontraremos en Londres, qué delicia recorrer Europa y más al lado de él.

¿Son como novios otra vez?

Sí, es rico poder ser novios toda la vida, sería ideal, aunque todo son ciclos, momentos y en esta etapa vivo la de madurez como pareja, me siento plena.

Con los tres niños más tu marido, no paras. ¿Cuándo tienes tiempo para ti?

La parte más difícil es la de no dormir, porque cuando no duermes bien, al otro día estás de mal genio, agotada. En sus primeros meses Dante se levantaba mucho, pero ahora está durmiendo mejor. Sin embargo, al verlo en las madrugadas con esa sonrisa, se me quita todo.

En esos poquísimos momentos de relax, ¿qué haces?

Cuando puedo, leo, trato de meterme en Internet, tomo clases de baile, me lo gozo.

Juan ya inicia la posproducción del disco… ¿Lo ‘pierdes’ de nuevo?

Ahora está en Londres, pero ama su trabajo. Aunque me duele, trato de manejarlo. La parte más dura es cuando las niñas dicen: “papi no te vayas” y el corazón se me quiere salir, pero ellas saben que el papá trabaja, viajando y simplemente lo tiene que hacer.

¿Cómo superas el ‘guayabo’ de tenerlo lejos?

Es muy difícil sobre todo los sábados y los domingos, cuando estoy sola. Pero es parte de la vida que escogimos. Trato de darle lo mejor cuando se va y cuando regresa lo amo con muchas más ganas y no paro de darle ánimo; a él le toca duro y somos su apoyo.

¿Cómo mantener vivo ese amor a kilómetros de distancia?

Gracias a Dios existen el Internet, el Skype, el BlackBerry, todo ayuda.

¿Qué nos puedes adelantar del disco nuevo?

La verdad es que me encanta, además, él está muy feliz. Está creando un producto diferente, que va a tener de todo: letras sociales, amorosas, dulces y contestatarias.

Teniendo en cuenta la relación tan estrecha con tu mamá, ¿cuál es la impresión que tienes de ella, después de ser madre?

Ha sido mi ejemplo, nos parecemos mucho, nos entendemos muy bien, somos confidentes, mi mejor amiga, ha estado ahí, para todo. Fue mamá joven, a los ya 20 tenía tres hijos y le tocó duro, pero salió adelante, es mi modelo a seguir.

Pssst…

¿Una frustración? La cocina. Por lo menos planeo aprender a cocinarles tortas, postres… Juan tampoco es muy hábil, los dos ncesitamos el curso (risas).

¿Un plan en familia? El cine, montar en bicicleta, ahora compramos patines y salimos los cuatro. Juan se cae un poco más que yo y las niñas se mueren de la risa.

¿Un recuerdo de la infancia? Bañarme con manguera en el patio trasero de la casa de mi mamá, comer mango biche con sal y bajar ciruelas de los árboles.

¿Un regalo que atesoras? Las tarjetas que me han hecho mis hijas. Y una matera que me hicieron las dos, con la foto de ambas, y le pegaron una flor que ellas mismas pintaron. 

¿Un libro? ‘Bajo un cielo de mármol’, me encantan las historias del Medio Oriente.

Una vida como cualquier otra…

¿Cómo es un día normal de Karen?

Empieza a las seis de la maña. Dante se levanta, después las niñas y hay que bañarlas, vestirlas, darles un buen desayuno y llevarlas al colegio. La mañana la paso en casa y después me vuelo al gimnasio una horita. Por la tarde hacemos tareas, jugamos, comemos, las llevo a sus cursos y ya es hora de dormir.

¿Y no te hace falta trabajar?

Cuando puedo voy como copresentadora del programa familiar de Univisión; lo chévere de ese formato es que manejo mi tiempo.

Te vamos a extrañar en la segunda parte del ‘Cartel’…

¡Ay sí, qué emoción! Donde voy la gente vive admirada con esta serie. Fue de verdad un trabajo bien lindo, pero como el personaje de Manolo no va, el mío tampoco.

¿A veces te gustaría estar actuando?

Me dan muchas ganas, sobre todo cuando voy a Colombia. Pero Dante está muy chiquitico. No tengo afán y si hay alguna propuesta, la estudiaría para el próximo semestre. Por ahora lo primero son mis tres gordos y mi marido.

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