El cómico Russell Brand ha dejado de hacer chistes religiosos para no ofender a su esposa, la cantante Katy Perry. “Russell hacía bromas muy blasfemas en el pasado, pero ahora evita hacerlas porque sabe que yo soy muy sensible con estos temas”, explica la intérprete de ‘Firework’. “No entiendo por qué hay artistas que juegan con eso, como Madonna cuando se subía sobre una cruz para cantar”, continuó. Más le vale a Russell mantener la boquita cerrada y cuidar su lenguaje para no acabar condenado a lapidación por blasfemia como el viejo Matías (hijo de Deuteronomo de Gaza) en la película ‘La vida de Brian’.

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