Conrad Murray, el médico acusado de homicidio involuntario tras administrar a Michael Jackson una dosis letal de medicamentos, ha sido acusado de estar distraído y falto de atención el día que murió la estrella de la canción. Según parece, el acusado mantuvo 11 conversaciones telefónicas con bailarinas de locales eróticos y eso le distrajo. La defensa de Murray lo niega y cree que estas informaciones han sido filtradas a la prensa intencionadamente para descreditarle.

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