Una cosa es estar orgullosa del país de origen, ser nombrada embajadora del mismo por el ministerio de turismo, pasar las vacaciones allí siempre que puede, participar de las fiestas y tradiciones… y otra muy diferente es ‘desvestirse’ de urogallo pelirrojo y lanzarse al carnaval como si al día siguiente se acabase el mundo. Pues eso es exactamente lo que ha hecho Rihanna en Barbados. La cantante se atavió con un modelo aterrador lleno de cinchas absurdas y unas botas de media caña que daban ganas de echar a correr de espanto. El ‘look’ sufrió los rigores del frenesí (la chica bailó, trepó por las carrozas, se subió a lomos de todo muchacho que se le ponía por delante…) y las tiras acabaron desprendidas, los abalorios colgando y las medias de rejilla rotas. Un espectáculo, vaya.






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