Robert Pattison ha declarado que se sintió verdaderamente preocupado por Kristen Stewart, su novia en la pantalla y en la vida real, mientras rodaban la última entrega de la saga Crepúsculo. Al parecer, los tortolitos vampiros engendran una criatura muy desagradecida que no tiene otra cosa que hacer que devorar a su madre cuando aún es un feto (o lo que quiera que sean los vampiros nonatos) y claro, el físico de ella se resiente notablemente. Pattison llegó a preguntarle a su chica si se encontraba bien, puesto que con la caracterización parecía un auténtico cadáver en los momentos en los que le tocaba interpretar estas escenas. “Los vampiros son un poco peligrosos”, reflexiona Pattison. Chico, ¡que es una peli!

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