La cantante barbadense Rihanna ha tenido que echar mano de su lado más macarra para defenderse de un hombre que, según relató ella misma en su cuenta de Twitter, dirigió contra ella insultos racistas en un hotel de Portugal. Al parecer, el agresor en cuestión le dedicó ‘lindezas’ extensivas al resto de las mujeres negras tales como “perras y putas”. Rihanna no se arredró y se puso “a su altura”. Finalmente, el director del hotel, que resultó ser negro, puso paz. Menos mal que la actuación de la cantante en Lisboa fue un éxito y el incidente quedó olvidado en menos que canta un gallo.

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