Las mujeres no son las únicas que se convierten en blanco de las críticas cuando salen hechas unos espantajos. Al Pacino nos ha dejado de piedra pómez cuando se echó a la calle ataviado de una manera horrible, aunque fuera para hacer deporte. A pesar de que el negro es el color elegante por excelencia, el actor lucía una pinta absolutamente deplorable. Las gafas de sol eran lo único que se libraba de este espantoso ‘look’, aunque hubiersen quedado mejor en el escaparate. Lo de la cinta no tiene perdón del Altísimo y esos pelánganos están pidiendo a gritos un peluquero o estilista, como se dice ahora.

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