La cara que ven en la fotografía es la que se le quedó a Katy Perry cuando un ‘voluntario’ se lanzó al escenario de manera inesperada para mostrarle su admiración en vivo y en directo. El escuálido muchacho bailó con ella, le besó la mano y, como la artista se comportó de forma amable a pesar de la sorpresa, el admirador no se iba ni a tiros. Al final, los empleados tuvieron que salir para decirle que se podía dar con un canto en los dientes y que hiciera el favor de largarse ya… o algo parecido.

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