ENTREVISTA: Rubén Blades habla sobre su regreso al cine y mucho mas

ENTREVISTA: Rubén Blades habla sobre su regreso al cine y mucho mas


Rubén Blades vuelve al cine con Safe House, película que estrena el 10 de febrero y en la que comparte cartel con Denzel Washington y Ryan Reynolds, entre otros. Charlamos con él sobre esto y mucho más: las elecciones en EE.UU., las leyes de propiedad intelectual, su libro de poesía… ¡hasta de Facebook! No te la pierdas.


Raro ver un nombre como Rubén Blades al lado de Ryan Reynolds, o Denzel Washington. ¿Cómo llegaste ahí?

Fue el director Daniel Espinosa, quería que yo hiciera una escena en la película; él la consideraba una escena importante, con una carga emocional que él pensaba que yo servía para ella. El personaje es un sociópata. Al principio dije que no porque tenía que ir muy lejos y era un rol muy pequeño, les dije “cualquiera puede hacer eso”. Pero me dijeron que querían que fuera yo… así que fui a Sudáfrica y me quedé con ellos casi un mes.

¿De donde sacas la inspiración para conectarte con el personaje?
Actuar es reaccionar, en mi opinión. En mi vida he tenido muchas experiencias, ya sea como observador o como protagonista, y te vas dando cuenta rápidamente de que la gente en esencia se mueve alrededor de las mismas cosas. En términos generales, cuando se sabe cuál es el propósito de la escena tú puedes perfectamente ubicarte en la posición de tu padre o de tu abuelo, o en la posición de alguien que has observado anteriormente que está atravesando esa misma circunstancia que el personaje. Lo único que tiene que hacer entonces es reaccionar ante ese estímulo.

¿Cómo fue tu primer acercamiento al cine?
Fue pura suerte, como todo. Estaba yo trabajando en la música, en (la disquera) Fania en ese momento, y el señor Jerry Masucci, que en paz descanse, que era el director, se le antojó hacer una película. Entonces me contrató a mí… y fue una película llena de clichés y bastante mala, titulada “The Last Fight”, donde hago el papel de un boxeador que canta, por supuesto, para poder vender un disco a través de la película. Fue lo primero cosa que hicimos. Hay un poco de vanidad de querer verse en el cine, hay una magia que desde niños nos embruja. Yo quería verme… Pero cuando me vi dije: “Yo no trabajo más en esto”. Y me llamó un amigo porque estaba pensando hacer una película sobre la salsa en Nueva York. En principio yo tampoco quería porque tenía que interpretar a un músico, que es lo que soy, pero la terminé haciendo. Esa película sí llamó la atención de la gente, lo que me llevó a trabajar con Robert Redford. De ahí en más todo el mundo quería que yo trabajara con ellos. Entonces empecé un período de hacer cine cuando me diera la gana de trabajar con alguien, aunque la película fuera mala.

Sabemos de tu incursión en la política, y queríamos aprovechar para preguntarte sobre este año electoral en Estados Unidos. ¿Cómo lo ves?
La situación para los republicanos se está planteando muy confusa, aunque al final yo creo que terminarán con Romney. Pero es obvio que aquí hay una situación que mucha gente no está interpretando bien: generalmente las elecciones fluctúan entre dos grupos que buscan que el status quo que les favorece no sea alterado de una forma substancial o dramática y le cause un efecto negativo. Pero ahora mismo lo que yo creo que está ocurriendo es que aquí hay una división que exige el tipo de país que debe ser este, se está haciendo cada vez
más evidente. Hay gente que quiere que tenga una participación social, y hay gente que no. La elección al final me imagino que tiene un poco el reflejo de eso. De todos los candidatos o precandidatos que he visto, el único que tiene dos dedos de frente es Obama. Los demás… primero que lo que dicen son disparates, y se contradicen constantemente. No creo que dicen lo que piensan honestamente. En papel será Obama, pero la gente acá puede tirar para cualquier lugar… hay que ver.

¿Ves un progreso o un retroceso en la política con los inmigrantes en los Estados Unidos?
El problema con los inmigrantes es que no se ha planteado de una forma objetiva, me parece a mí. Los argumentos que se están planteando son más que nada argumentos emocionales. Hay que plantear eso en una forma honesta, viendo la realidad del asunto, y basada en esa realidad y tomando una decisión en base a eso. Todos los países tienen el derecho de tener el sistema migratorio que les de la gana, México también lo tiene por ejemplo. México tiene cerrada la frontera con Guatemala… entonces tu mal puedes pedirle a cualquier país que abra la frontera y que entre el que le de la gana, eso no ocurre en ningún país del mundo. Hay que entender esa parte, y el uso que se le da a la mano de obra barata… yo tengo 32 años de vivir en este país, y nunca se me ha acercado un mexicano a pedirme plata en la calle. Se me acercarán a pedirme trabajo… la plata me la piden los norteamericanos que están en la calle, el mexicano quiere trabajar. Por eso yo no permito que hablen de los inmigrantes como si fuéramos personas que venimos aquí a vivir a costillas de los demás, eso no es cierto. Hay que hacer una evaluación correcta del asunto, donde se vea y se reconozca que hay una necesidad de que venga gente a hacer el trabajo que los locales no quieren hacer, y que se les de todas las facilidades del mundo. Por otro lado, hay que hacer algo para ver el aspecto humano de la inmigración ilegal, en lo que se refiere a la asistencia médica, etc. Hay que sentar las reglas correctamente, y eso no se está haciendo ahora mismo.

¿Cómo va el proyecto de tu libro de poesía?
Ya lo terminé, pero no lo edito por ahora. Tengo amigos míos que son escritores serios, que quiero que lo lean para que me digan si vale la pena considerar editarlo, ya que no voy a presentar una tontería. Es un experimento, vamos a ver. Pero tengo gente que es seria, y se los daré a ellos, para que me den su opinión, su cruel opinión. Al margen de eso, lo que quisiera hacer ahora es tener más tiempo para dedicárselo a mi familia y a mis amigos. Eso es algo que espero tener en el futuro. En el término de planes, voy a ir a la Universidad de Columbia para obtener mi Doctorado en Derecho, eso a mediano plazo.

¿Y a largo plazo?
Tirarme en la cama a rascarme el ombligo (risas). Por tiempo indefinido. Creo que lo merezco, hay que descansar.

Acaban de dar marcha atrás (al menos por ahora) con las leyes PIPA y SOPA ¿Crees que es una ley que realmente haya intentado censurar, o lo ves como una excusa de los que quieren seguir bajando música sin pagar?
Yo creo que tiene que haber un punto a donde a nosotros se nos proteja. Tampoco es que yo, que tengo una creación que me ha costado, y que es algo que espero que de forma honesta me de algún tipo de dividendo de pronto no tenga ninguna protección porque a funalito se le ocurrió bajarla porque sí. Hay que buscar un punto internedio donde se pueda defender el derecho que tenemos los creadores sin que eso se utilice para crear una censura en la internet. Hay que tener mucho cuidado con eso, para no caer en los extremos. Hay que mantener la libertad de expresión en la internet.

¿Estás trabajando en algo a nivel musical?
Estoy haciendo quince discos. He terminado 12, incluyendo un disco de tango que grabé en Buenos Aires con la orquesta de Leopoldo Federico y la Sinfónica de la Ciudad de Praga, que son canciones que yo escribí y que Carlos Franzetti, que está nominado al Grammy, me hizo los arreglos y la producción… Estoy grabando y viajando mucho.

¿Crees que las discográficas tienen un papel importante aún?
Yo creo que van a terminar siendo más bien mánagers, administradores de actos y también productores de espectáculos. Todavía tienen cierto nivel de influencia porque son una masa organizada y tienen recursos de acceso a la difusión y la distribución, que es el mayor problema que tiene el músico independiente como yo. Pero en realidad están desfasadas, y creo que van a convertirse en otra cosa, por ya no tener los controles. En 1969, si tu no tenías casa de disco no podías grabar… ahora no: el último disco lo grabé en el garage de mi casa. Grabé yo mismo todos los instrumentos. El control y la explotación a la que éramos sometidos ya no existe, ahora se convertirán en otra cosa, pero siguen teniendo cierto nivel de influencia por la influencia que tienen en publicidad y distribución

¿Escuchaste hablar de Spotify?
No, ¿qué es eso?

Un servicio por el cuál los usuarios pueden escuchar música on-line legal y gratuitamente, y el artista recibe regalías a través de la publicidad del sitio.

Me parece muy bien que sea así. Es como ir a una biblioteca, ¿no? Al fin y al cabo uno lo que quiere es que su obra sea conocida. Me parece excelente, una alternativa muy válida a la piratería común. Yo no sabía porque en realidad la computadora y yo no tenemos una gran amistad.

Quizás no es tarde para que se hagan amigos…
Mira, por ejemplo en Facebook, tengo gente que me dice que tengo muchos amigos ahí…Y yo no sé quienes son porque nunca he entrado ahí.

Y de Twitter ni hablar entonces, ¿no?
No, que Twitter ni que vaina. Es una invasión de la privacidad horrorosa. Eso es como andar en cueros por la calle. Hay gente a la que le encanta hacerlo… a mí no.

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