Marimar Vega tiene un rol muy peculiar en la telenovela “Amor Cautivo”, donde interpreta a una joven mujer perturbada en sus facultades mentales. Tiene un retraso conductual no acorde a su edad real.

“Mi personaje no es nada común para una telenovela o hasta para la vida real, de hecho es una muchacha que no ha tenido contacto con nadie en diez años. Estuvo encerrada desde los trece años hasta los veintitantos que la encuentran, y su manera de relacionarse con las personas es totalmente diferente”, señala la actriz quien tuvo a bien investigar sobre casos similares.

“Platiqué con una persona que le sucedió algo similar, sólo que esta persona estuvo 40 años encerrada, totalmente alejada del mundo real, y eso me sirvió para darme cuenta de que era algo que sí podía pasar y que este caso fue algo cercano y real para mi”, comenta Vega.

Un accidente lo cambia todo

En una escena dentro de la trama, se llenará de adrenalina al televidente. Para un choque se requirieron dos vehículos que colisionaron en verdad. Uno fue tripulado por un doble de cine y el otro fue remolcado con muñecos de hule espuma adentro, pero vestidos como los protagonistas para no arriesgarlos. En la toma se rompió un espejo de vidrio real que medía dos metros de altura por cuatro metros de ancho. Algunos vehículos que transitaban cerca de la locación en Paseos de Taxqueña, llamaron por sus celulares para pedir ambulancias al sitio por creer que en realidad había sido un fatal siniestro.

Marimar no quería ser actriz

“Yo nunca quise ser actriz -según yo-, pero siempre estaba metida en todas las obras de teatro, aunque yo decía que no. Empecé en esta carrera un poco impulsada por mi padre (Gonzalo Vega), que me dijo que quería que yo hiciera la obra de ‘Don Juan Tenorio’, para que me diera cuenta de si me gustaba este rollo, y después me metiera a estudiar bien, más tarde entré a la escuela actoral de TV Azteca”, recuerda Vega y destaca su suerte en los medios.

“Este es mi primer protagónico en telenovela, pero he protagonizado en películas y teatro. He tenido la fortuna de hacer cine, televisión y teatro, una de mis películas llegó a Cannes, y acabo de filmar otra con Felipe Cazals”, apunta y agrega.

“Si me dieran a elegir no podría escoger sólo una actividad. Son tres lenguajes diferentes que me ofrecen cosas igualmente distintas”, añade Vega.

Una actriz claustrofóbica

Ser una reclusa en la ficción fue muy difícil para Marimar.

“Nunca me he quedado encerrada en ninguna parte y qué bueno, porque soy súper claustrofóbica. Yo me subo en el elevador y sufro, quiero que se abra rápido porque me dan miedo los espacios cerrados. No me gusta que me amarren o que me sujeten, hasta de juego si alguien me trata de agarrar, saco fuerzas de no sé dónde y te puedo golpear, morder y empujar”, puntualizó Vega.

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